¿Han oído eso de que la energía no se pierde, sino que se transforma? Pues eso. Mucha de la energía que inicialmente se vio reflejada en nuestras reuniones en diferentes casas de Quito, Guayaquil, Ambato, Cuenca; en presentaciones en universidades y centros culturales; en ir a tomar bielas para conversar o en parrilladas para hablar con nuestras familias sobre lo que hacemos sigue ahí. Pero para muchos de nosotros, se ha dispersado en actividades que no recaen dentro de lo que esta página web dice que debemos ser.

¿Por qué les cuento esto? Porque todavía en 2016 llega gente nueva y curiosa que quiere hacer cosas, que se siente inspirada por lo que muchos de ustedes han ayudado a crear y compartir. Si esa gente llega a esta página web, les puede dar la impresión de que nos hemos rendido, de que ya no nos importa, que hemos aceptado las cosas como son y eso no es verdad —al menos no para todos nosotros. Rafael, por ejemplo, se dedicó a trabajar con Quinto Pilar, una sociedad de divulgación científica. Ha dado talleres a niños en el museo de ciencia de Quito, dado charlas en bastantes ocasiones y, hasta donde sé, sigue tratado de construir una impresora 3D en la que invertimos hace un buen tiempo. Recién estaban organizando hackatones de hardware abierto.

David y quien les escribe (Andrés) nos dedicamos un buen tiempo al mundo digital. Empezamos un proyecto llamado “Apertura Radical“, con el que queríamos crear leyes para fomentar la creación y uso de contenidos compartidos en Ecuador (desde software libre hasta hardware de código abierto, desde los bienes comunes creativos hasta el open science); como parte de una cultura evolutiva que tiende hacia la transparencia y la colaboración. Digamos que nos fue bien, aunque eso está lejos de ser nuestra responsabilidad únicamente. Gracias a esas sinergias extrañas que se dan en la vida, pudimos aportar a la actual ley de propiedad intelectual y proteger espacios para todo eso que mencionamos en este párrafo. En julio de 2015, como representante de Creative Commons, le presenté un par de sugerencias a la Asamblea Nacional sobre derechos de autor en internet y el manejo de publicaciones científicas. Hasta donde sé, se adoptó al menos una de las sugerencias y hace poco me pidieron que les recordara sobre la segunda sugerencia.

Es difícil seguir lo que todas las demás personas han aportado y logrado en los años pasados, me acuerdo de la presentación que hicimos en el concierto de diez años de DESCOMUNAL, de las entrevistas en radio y televisión que dimos, de los eventos culturales, los flashmob, las producciones musicales y videos ¡Hasta aparecimos en algunos recuerdos de bodas! No quiero ser injusto con otras personas al omitir todos sus aportes, así que siéntanse libres de añadir sus historias en los comentarios.

Lo que hicimos —aunque significativo— es poco o nada respecto a las grandes metas con las que muchos soñamos, es verdad, pero eso quizá no es un defecto del capítulo sino de todo el movimiento, algo sobre lo que ya he escrito previamente. Cambiar la sociedad es la meta menos objetiva que uno se puede plantear en la vida y seguramente muchas personas se han planteado si vale o no la pena. Si seguimos o no el plan adecuado, en esta página web hemos publicado varias auto-críticas también. Lo cierto es que la empatía no es algo que se pierda por mucho pensar las cosas y aunque dudemos de cómo sabemos que no queremos ver animales extinguiéndose o gente sufriendo. Lamentablemente, no tengo una respuesta sobre el camino correcto, no creo que la tenga nadie.

Es poco probable que, a través del movimiento y las restricciones que este impone, se logre algo concreto con la falta de financiamiento y poco acceso al poder que los activistas tienen. Por poco que nos guste hablar de dinero y poder, esas son restricciones reales para la gente que quiere lograr una mejor sociedad. Las personas que hasta ahora hemos mantenido este capítulo con actividades regulares, nos hemos visto motivados con otras actividades, y es importante que quienes quieren iniciar nuevas aventuras con este capítulo lo sepan. Tendrán que empezar con mucha motivación, tiempo y paciencia bajo los lineamientos generales del movimiento. Por ahora esta página web seguirá en pie a mi cargo pero está lista para que alguien más, si así lo aprueba la administración global, se haga cargo (y hay que hacer esta verificación porque habrá gente que quiera aprovecharse de la gente o usar la página para ganancia personal).

Les he dejado unos cuantos enlaces para que puedan integrarse a otras actividades en Ecuador, si les atraen y, como último consejo, me gustaría decirles que sigan sus sueños a donde los lleven pero siempre estén preparados a darse cuenta de lo equivocados que están. Van a ser mejores personas y detrás suyo encontrarán mucho agradecimiento desde y hacia la sociedad.

La mejor de las suertes,

Andrés