Nos vemos motivados a realizar este comunicado debido a la marcha masiva contra Monsanto que se va a llevar a cabo en los próximos días en varios puntos del país y del mundo. Las causas que movilizan a las personas son varias, pero esta protesta tiene un punto en común: el repudio de la actividad inescrupulosa de la corporación Monsanto.

Reconocemos que Monsanto ha sido y sigue siendo una de las empresas que ha creado más controversia a nivel mundial debido al peligro potencial o real de sus productos sobre la salud humana, animales, plantas y sobre el medio ambiente en general. Ha recibido múltiples demandas y el malestar popular contra esta empresa es creciente.

La Compañía Monsanto nace en 1901, en San Louis Missouri en los Estados Unidos, donde aún tiene sus oficinas centrales. En sus inicios, esta compañía sólo fabricaba un endulzante artificial conocido como sacarina. A partir de allí comenzó una carrera en la industria de la química, donde fabricaría muchas variedades de productos, pasando por ácido sulfúrico, PCB’s (bifenilo policlorado), plásticos y fibras sintéticas. Pero desde la década ’40 Monsanto inició la producción de agroquímicos, dentro de los cuales se encontraba el DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) que se usaba como insecticida hasta que fue prohibido en 1972 por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).

En los últimos años, la compañía química Monsanto, ha dado un paso más al convertirse en una empresa agrícola. Ahora, es conocida por ser el fabricante del herbicida Round Up (glifosato) y por ser la principal productora de semillas geneticamente modificadas (OMG).
Mediante esta modalidad, Monsanto controla gran parte del sistema agroalimentario. Este consiste en una estructura de redes a nivel mundial, que implica el uso de insumos, la producción, el procesamiento y el mercadeo de bienes agroalimentarios. Todo ello deriva en una cadena de agronegocios, hoy dominada y dirigida por grandes empresas transnacionales. Lo que buscan las compañías como Monsanto es tener el control total del sistema agroalimentario en el mundo. Actualmente, este sistema es monopolizado por unas cuantas empresas, entre las que destacan Monsanto, Cargill, Nestlé, Unilever y ConAgra.

La fuerte integración vertical de este sistema genera relaciones monopólicas que afectan la autonomía del agricultor. La creciente dependencia a la provisión de semillas, insumos y paquetes tecnológicos se ve acompañada por una disminución en la capacidad de negociación del agricultor. Como contrapartida, los grandes capitales agroindustriales incrementan su rentabilidad imponiendo condiciones a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, desde el tipo de semilla, los precios, la calidad del producto, su traslado y hasta su presentación.
Como mencionamos, Monsanto es la principal empresa productora de Organismos Geneticamente Modificados (OGM), llamados generalmente transgénicos. La mayoría de estos están diseñados para que se tengan que utilizar los agroquímicos de la misma empresa que los produce. Todo ello deriva en un modelo de dependencia: las empresas transnacionales de los agronegocios como Monsanto buscan generar lazos de dependencia con agricultores y campesinos. La idea es que la venta de la semilla, para que obtenga el mejor resultado, venga acompañada de todo un paquete tecnológico, que, claro está, lo vende la misma empresa.

Este hecho, es una tendencia constante al que convergen los seres humanos debido a las reglas del mercado basadas en la competencia y la máxima rentabilidad, que termina generando inevitablemente, oligopolios. Monsanto es la empresa que ha logrado llegar a este punto debido a la ambición de las personas que estuvieron dirigiendo la compañía desde su fundación allá por los inicios del siglo XX. A base de corrupción, indiferencia medio ambiental y social, Monsanto fue forjando un imperio tan grande como el muchas grandes corporaciones que existen hoy en día.

El punto central es… ¿Si no hubiese sido Monsanto? ¿Que empresa hubiese sido? Probablemente cualquiera de las que secundan a Monsanto: Carghill, Dupont, Bayer o Syngenta.

¿Por qué? Porque si Monsanto no estuviera, las reglas del mercado serían las mismas, el monetarismo estaría funcionando de la misma manera que en este momento.

El mayor principio motivador de un sistema monetario es la ganancia, Esta es la “mentalidad” dominante en un Sistema Monetario y aquellos que están en posiciones de gran riqueza (“éxito” material) son generalmente los más crueles. Las ramificaciones psicológicas/sociológicas que resultan de esta prioridad a la ganancia son de graves proporciones en lo que respecta a la conducta de los seres humanos, la historia ha mostrado que la prioridad de la ganancia es realmente una enfermedad que no sólo esta envenenando nuestro bienestar personal/social y estándares de vida, sino también al medio ambiente del cual dependemos.

El problema es sistémico, no de una empresa. Si no eliminamos la causa fundacional de los problemas, estos seguirán surgiendo una y otra vez. Por lo que protestar en contra de una empresa particular no va a resolver los motivos por los cuales estas empresas existen.
Nuevamente, el dicho “Muerto el perro, se acabó la rabia” no tiene aplicabilidad en este caso.

Invitamos a todas aquellas personas que apoyen la campaña contra Monsanto a hacer un análisis en profundiad de la situación actual con la mayor objetividad posible, intentando observar la escena completa y teniendo en cuenta los múltiples factores que confluyen para que se den las condiciones que los moviliza.

Desde el Movimiento Zeitgeist, vemos la imperiosa necesidad de la sustitución del sistema socio económico vigente a un Modelo Económico Basado en Recursos, mediante la modificación del sistema de valores de la sociedad, a través del desarrollo del pensamiento crítico y analítico, los cuales nos permitirán evaluar con mayor precisión las estrategias para lograr un cambio verdadero y sostenible.

Abogamos por la sustentabilidad y comprendemos los disgustos que les produce el indiferente accionar de Monsanto, ya que entendemos que formamos parte de un ecosistema del cual dependemos y debemos cuidar, pero es necesario replantearnos los mecanismos operacionales de activismo y cambio.

Los invitamos a conocer más sobre el Movimiento Zeitgeist y el Modelo Económico Basada en Recursos en www.zeitgeistec.com